Los hombres-arañas encubiertos (o el arte cyberpunk de la ciudad).
Updated: Sep 16

En los veinte años que llevo viviendo en este lugar (un departamento en un primer piso dando a una glorieta con árboles y una fuente) he visto como mi campo de visión se ha ido cableando. También se ha enverdecido, pero lo que me trae hoy aquí es el cableado. Dada la incesante y creciente demanda de internet por nómadas digitales, habitantes de Airbnb y los (cada vez menos) residentes permanentes que, desde la pandemia, han adoptado la modalidad “home-office”, señores (si, es una labor principalmente masculina) con camisetas de Telmex, Izzy, Totalplay y otras (o a veces solo diciendo ser de estas compañías) vienen a tender hilos que zig-zag-ean entre postes semi-ergídos plantados a media cuadra y en esquinas. Nadie viene a revisar si todos estos cables sirven, nadie sabe cuáles en efecto transportan bits entre computadoras y servidores. Lo único que hacen es tender cables, kilómetros de cables. Esos señores son una especie de hombres-arañas. Pero ellos no son los únicos en tejer este cablerío, ellos no son los héroes de mi historia.
Hoy en la mañana (7:45 am un sábado cualquiera de septiembre) descubrí que también los señores de la basura (otra profesión principalmente masculina, aunque la población femenina aquí va en aumento) son también hombres-araña, pero encubiertos. El camión de la basura pasa diario, a veces hasta dos veces. Esto para evitar la creciente acumulación de basura producida por las panaderías y cafeterías que instagram exige que turistas y locales visiten. El ritual: después de hacer una cola larguísima, compran su pan y salen de la tienda con sus cajitas y vasos en la mano, mismas que–tan solo 5 minutos después de que se los dieron– tiran en el bote o en la banqueta (no sin la previa selfi, obvi: #milateavena). Pues hoy en la mañana, uno de los picos de las torres de pedazos de cosas en transmutación que estos señores de la basura [esta apelación merece atención] construyen en el techo de su camión de basura, cual arquitectos o escultores cyberpunkers, uno de estos picos se enredó… no, se encableó y “se llevó” medio cable. Bueno, casi se lo lleva porque de inmediato se dieron cuenta que algo sucedía cuando todo el sistema de cables (más de 50) se agito en el aire como “ola de estadio mundialista chilango”. El camión paró en seco. Uno de estos hombres-araña (disfrazado del Ecoloco) se bajó del camión, evaluó la situación, ágilmente se subió al camión y desenredo el cable de los picos de la obra de arte. Pero esto no fue todo, esto no es lo que lo delató como hombre-araña, no. Después de liberar al camión de la cable-araña, del tejido-de-cables (habrá que pensar en un nombre para esto) y con el cable aún en la mano, miró todo el entramado y le chiflo a su compa (otro hombre-araña encubierto). El compa comprendió y rápidamente produjo un mecate que le arrojó. Nuestro héroe lo cacho en el aire con una sola mano y ató muchos cables, como 20-30. Segundos después, se reincorpora de su postura arácnida y mira su contribución al tejido urbano: una maraña de cables abandonados y en uso, algunos rotos otros nuevos, todos perfectamente atados con un mecate blanco: el siguiente camión ya no se enredará. Otro chiflido y el camión se va a su siguiente misión.
Me quedé observando cómo se iba el camión y pensando cómo es que así, a través de los actos de una comunidad de hombres-araña encubiertos que van por las calles resolviendo el crimen de la basura, también van resolviendo nuestros problemas de conectividad. Estaba a punto de abandonar la escena cuando vi, casi por accidente, al primer ser que le dio las gracias a este héroe por su acto: era una ardilla.



Que bonita la historia ! Lo mas interesante para mi es el gesto del trabajador que va mas alla de lo que es su trabajo : el pensar mas alla de si mismo y extender esa conciencia como una red incluendo los demas, el tiempo, etc.
Me agradezco el sabor de una escritura de la realidad que no olvida su lado poetico....
Hola. Intento compartir este artículo en redes sociales, pues veo que teneis el ícono del face, del x, y del LinkedIn en vuestra página. Más veo que vosotros no teneís una dirección de redes en el ordenador. Os pido una aclaración, ¡Hostia!.